3 may 2009

despierto y sin mirar

La doncella menuda
con la sombra entre sus vaqueros
azules
inspiraba el cielo
y atisbaba el horizonte sin
comprender
como la feroz quimera
retorció por oleaje
el navío de su amor,
y entre suspicacias se tendía,
en desconcierto se reía
retorciéndose de dolor.
Ardiendo sus pulmones clamaban
en gritos de furia e ira,
cada gota que se vertía
en el rocío
la devolvía con él
muerte
descuartización del mar.

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